Con el cambio de estación, llegan nuevos desafíos para los sistemas de salud. La primavera implica un incremento de las consultas por alergias respiratorias y, en determinadas regiones, exige reforzar la vigilancia frente a enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue. Para Julio Fraomeni, anticiparse a estos escenarios constituye una de las principales responsabilidades de su organización. Desde su perspectiva, la capacidad de respuesta no comienza cuando aumenta la demanda, sino mucho antes, a través de una planificación estratégica que permita garantizar una atención segura y oportuna. Esa anticipación es la base de una adecuada logística sanitaria estacional.
La anticipación como clave para responder con eficiencia
Fraomeni sostiene que una institución de salud preparada no solo dispone de profesionales altamente capacitados, sino que también cuenta con procesos organizados para responder con rapidez ante cambios en el comportamiento epidemiológico. Esto implica reforzar insumos críticos, revisar protocolos de atención, adecuar la disponibilidad de guardias y optimizar los circuitos de admisión para evitar demoras innecesarias.
En la red de Sanatorios de la Trinidad, esta planificación también contempla el fortalecimiento de los sistemas de triage, que permiten clasificar a los pacientes según la urgencia de su cuadro y priorizar la atención de quienes más lo necesitan. Para Julio Fraomeni, este tipo de herramientas resulta fundamental para mantener la calidad asistencial incluso en períodos de alta demanda.
Otro aspecto que el directivo considera estratégico es la incorporación de canales de atención que faciliten una primera orientación médica. En muchos casos, los servicios de telemedicina permiten realizar una evaluación inicial, indicar las medidas correspondientes y definir si el paciente requiere una consulta presencial, contribuyendo a una mejor gestión de brotes epidémicos y a un uso más eficiente de los recursos disponibles.
Para Fraomeni, la preparación frente a los desafíos estacionales no depende de respuestas improvisadas, sino de una planificación constante que combina organización, infraestructura y capacidad de adaptación. Esa forma de entender la gestión sanitaria busca brindar tranquilidad a los pacientes y asegurar que cada persona reciba la atención adecuada, en el momento oportuno y con los recursos necesarios.